A menudo corregido, pocas veces comprendido.
El caso de Marcos me dio auténtica pena.
Como la mayoría de niños, quería que sus padres estuviesen orgullosos.
Aunque empezaba a sentir que no era suficiente.
De hecho, creía que sus compañeros eran más listos, más valientes, más queridos que él.
Y él, aunque se esforzaba mucho, sentía que nunca destacaba de verdad.
Poco a poco, empezó a compararse.
A dudar de sí mismo.
A pensar que quizá había algo malo en él.
Ese es el problema de la baja autoestima.
Muchas veces pasa desapercibida.
No siempre se ve en un niño triste o aislado.
A veces se esconde en el enfado, en la inseguridad, en el miedo a equivocarse o en la necesidad constante de aprobación.
Y lo más duro es que ni siquiera los propios padres logran detectarla a tiempo.
A veces, por supuesto, esa inseguridad profunda necesita ayuda profesional.
Pero muchas otras veces —y por suerte— se puede trabajar.
Y una de las mejores maneras de hacerlo es enseñando al niño a mirar la vida con una mentalidad estoica.
Es curioso cómo, durante siglos, emperadores como Marco Aurelio, políticos como Bill Clinton o Séneca, filósofos como Epicteto e incluso deportistas como Kobe Bryant, Novak Djokovic o Cristiano Ronaldo han logrado grandes éxitos gracias a vivir y comportarse como lo hacían los estoicos.
El estoicismo es una forma de enseñar a un hijo a no derrumbarse cuando algo no sale bien.
A no creer que vale menos porque otros destaquen más.
A entender que no puede controlar todo lo que ocurre, pero sí cómo responde a ello.
A descubrir que su valor no depende de los aplausos, las notas ni la opinión de los demás.
He creado una newsletter diaria para padres que quieren educar a sus hijos con herramientas estoicas, de forma práctica y aplicable al día a día.
Los que están dentro reciben consejos sobre gestionar frustraciones, fortalecer su autoestima y crecer con más fortaleza interior.
Y te aseguro que, si empiezas a aplicar estas ideas en casa, puede cambiar la vida de tu hijo… y también la tuya.
Te puedes apuntar aquí abajo.
Es gratis, así que no pierdes nada por probarlo.
